Importar de China
China es el mayor fabricante y exportador de muebles del mundo, y traerlos directamente de origen puede salir muy a cuenta. Pero el mueble tiene tres particularidades que conviene dominar antes de comprar: ocupa mucho volumen, casi siempre lleva madera (con sus reglas fitosanitarias) y su clasificación en aduana depende del tipo. Aquí te explicamos cómo se transporta, qué impuestos y certificados intervienen y los puntos críticos que hacen que un envío de muebles llegue sin sorpresas.
El mueble es voluminoso y relativamente ligero, así que el reparto del coste lo manda el volumen (CBM), no el peso. Por eso la vía habitual es el transporte marítimo: contenedor completo (FCL) cuando tu pedido llena o casi llena un contenedor —un salón o un pedido de tienda suele rondar o superar los ~15 CBM—, o grupaje (LCL) para cantidades pequeñas, compartiendo contenedor con otros importadores.
El aéreo solo compensa para muestras o piezas urgentes: al facturarse por volumen, mover muebles por avión sale carísimo. Un truco que ahorra mucho: pedir el mueble desmontado (flat-pack) aprovecha muchísimo mejor el contenedor y baja el coste por unidad. Cuida el embalaje (esquinas, superficies, cristales): en el mar, el mueble viaja semanas y sufre.
La mayoría de los muebles se clasifican en la partida HS 9403 (y 9401 para asientos). El arancel a la entrada en la UE suele ser bajo (orientativamente en torno al 0 %–2,7 % según el tipo de mueble), pero conviene confirmar la partida exacta con tu agente de aduanas, porque cambia el tipo. El IVA de importación es recuperable si importas como empresa con tu EORI y el DUA sale a tu nombre.
Según el tipo de mueble pueden pedirte certificaciones: los tapizados están sujetos a normas de inflamabilidad en algunos países, y el mobiliario de cocina en contacto con alimentos puede requerir certificado de aptitud alimentaria. No son "papeles de aduana", pero sin ellos el producto no se puede comercializar.
El embalaje de madera (palés, cajas) debe llevar el tratamiento fitosanitario ISPM-15 con sello IPPC; sin él, la aduana de destino puede retener la carga. Casi todos los fabricantes chinos lo hacen de serie, pero confírmalo con el proveedor.
Para muebles de madera, la UE aplica el Reglamento de Deforestación (EUDR): hay que poder acreditar el origen legal de la madera. Es un requisito creciente; tenlo en el radar y habla con tu proveedor.
La mayoría de muebles no llevan derechos antidumping, pero algunos derivados de la madera sí (ciertos contrachapados/tableros). La clave es la partida exacta: confírmala antes de comprar para no llevarte un sobrecoste.
Cristales, mármol, lacados… viajan semanas por mar. Recomendamos seguro a todo riesgo (muy económico, ~0,1 % del valor) y un buen embalaje protector; la responsabilidad de la naviera es limitada.
Para mover muebles, lo normal es transporte marítimo (FCL o grupaje). Nosotros nos encargamos también del despacho de aduanas. ¿Tienes dudas del tipo de servicio? Cuéntanoslo y te asesoramos.
Nota: aranceles, umbrales y normativa (ISPM-15, EUDR, antidumping) pueden cambiar y dependen del tipo exacto de mueble y del país de destino. Esta guía describe la situación general a fecha de redacción; confírmalo con tu agente de aduanas antes de decidir.
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