Importar de China

Los 10 errores más comunes al importar de China (y cómo evitarlos)

Portapapeles con una checklist de aciertos y un error marcado, sobre fondo naranja de marca

Importar de China sale muy a cuenta, pero casi todos los sustos vienen de los mismos sitios. La buena noticia es que son errores conocidos y evitables: quien lleva años en el origen —donde se fabrica y se carga la mercancía— los ha visto una y otra vez. Aquí van los 10 errores más comunes al importar de China y, sobre todo, cómo no caer en ellos.

Infografía con los 10 errores más comunes al importar de China: Incoterm equivocado, mirar solo el flete, cómo se cobra el flete (mar por volumen y aéreo por peso facturable), no negociar el MOQ, no consolidar, no usar la fábrica para tareas menores, no detectar mercancía peligrosa, clasificación o documentos mal hechos, no tener el EORI a tiempo e ir sin seguro de carga.
Los 10 errores de un vistazo. Abajo los desarrollamos uno a uno.

1. Comprar en el Incoterm equivocado

El Incoterm define quién paga qué y quién asume el riesgo en cada tramo. Cerrar el trato en el término equivocado es el error que más caro sale. Comprar EXW sin saberlo te obliga a organizar el transporte desde la puerta misma de la fábrica china; creer que un CIF “llega hasta tu almacén” es otro clásico (solo llega al puerto de destino). Y ojo con el proveedor que ofrece DDP “todo incluido”: si su agente se atasca en la aduana de tu país, el parado lo sufres tú. Elige el Incoterm con criterio; para la mayoría de importadores, FOB es un buen punto de equilibrio. Si quieres que nos ocupemos nosotros de la última milla, mira el transporte puerta a puerta desde China.

2. Mirar solo el flete y no el coste total en destino

El precio del flete es solo una parte. El coste real puesto en tu almacén (el landed cost) incluye recogida en fábrica, gastos de origen, despacho de exportación, flete, despacho de importación, aranceles e IVA y última milla. Muchos comparan presupuestos por el flete y se llevan la sorpresa al llegar. Pide siempre el desglose completo y reparte bien ese coste en el precio unitario final de tu producto, que es lo que de verdad marca tu margen. Te explicamos la parte de aduana en despacho de aduanas desde China.

3. No entender cómo se cobra el flete (volumen vs peso)

Este error separa al novato del que ya sabe. En marítimo manda el volumen: se factura sobre todo por metros cúbicos (CBM), y el peso importa menos. En aéreo manda el peso facturable: el mayor entre el peso real y el peso volumétrico (el que “ocupa” tu carga). Entenderlo cambia decisiones concretas: cómo embalar, si te conviene transporte marítimo o aéreo, y si vas en contenedor completo o grupaje (lo desarrollamos en FCL vs LCL). Un embalaje voluminoso y ligero puede dispararte el aéreo sin que te des cuenta.

4. No negociar el MOQ y acabar sobre-estocando

El proveedor te dirá su cantidad mínima de pedido (MOQ), pero casi siempre es negociable, sobre todo en un primer pedido de prueba. Aceptarlo sin más te lleva a comprar de más “para llegar al mínimo”: inmovilizas caja y llenas el contenedor de producto que luego no rota. Negocia el MOQ y ajusta la cantidad a lo que de verdad vas a vender; ya ampliarás cuando el producto funcione.

5. No consolidar entre proveedores ni coordinar las fabricaciones

Si compras a varios proveedores, el error es dejar que cada uno envíe por su lado: fletes duplicados y descontrol. Lo eficiente es coordinar los tiempos de fabricación para que todo esté listo a la vez y consolidar la carga en un solo envío. Un buen agente en origen orquesta esto por ti: agrupa la mercancía de tus distintos proveedores y optimiza el flete marítimo.

6. No aprovechar a la fábrica para las tareas menores

Las fábricas chinas hacen muy baratas un montón de labores que aquí costarían una fortuna: consolidaciones, pequeños transportes locales hasta el puerto o el almacén del agente, reetiquetados sencillos, control básico de cantidades… Ignorarlo es dejar dinero sobre la mesa. Aprovecha la mano de obra del origen para lo pequeño y reserva el transporte internacional para lo que de verdad tiene que cruzar medio mundo.

7. No detectar que tu producto es mercancía peligrosa

Muchos productos cotidianos son mercancía peligrosa (DG) sin que el importador lo sepa: baterías de litio, powerbanks, tintas, pinturas, aerosoles, algunos cosméticos. Un ejemplo típico: una tinta que resulta ser UN1210, Clase 3 (inflamable). Declararla mal (o no declararla) puede acabar en rechazo del embarque, sanciones o retención. Si tu carga puede entrar aquí, hay que embalarla, documentarla y transportarla según la norma: te contamos qué se puede enviar y cómo en mercancías peligrosas desde China.

8. Clasificación arancelaria o documentación mal hechas

Dos fuentes de retención garantizada. La clasificación arancelaria (código HS/TARIC) determina el arancel: si la eliges mal, pagas de más o te expones a una sanción. Y la documentación (factura comercial, packing list, conocimiento de embarque) tiene que cuadrar entre sí y describir la mercancía con precisión; una descripción vaga o cifras que no casan es una invitación a que la aduana pare tu contenedor. Nosotros te ayudamos con la clasificación y coordinamos el despacho en aduanas.

9. No tener el EORI a tiempo (UE)

Para importar en la Unión Europea necesitas un número EORI, y más vale tenerlo antes de que la mercancía llegue, no descubrirlo con el contenedor en el puerto. Es un trámite sencillo pero que, olvidado, te para el despacho y te genera gastos de almacenaje. Lo explicamos paso a paso en qué es el EORI y cómo solicitarlo.

10. Ir sin seguro de carga (el error que puede arruinarte un envío)

Aquí conviene desmontar un mito: la naviera no te cubre el valor de tu mercancía. Su responsabilidad está limitada por ley a un tope bajísimo (del orden de 2 DEG/kg, unos pocos euros por kilo) y, además, por culpa y con muchas exclusiones. Para valor real, es papel mojado.

El seguro de carga es voluntario (salvo que el Incoterm lo imponga, como el CIF), y no contratarlo es jugártela. Y no hablamos de rarezas: contenedores que caen al agua, entrada de agua dentro del contenedor que echa a perder la mercancía sin necesidad de que el contenedor caiga, robos, golpes en la manipulación… pasa. El seguro de carga se contrata con las Institute Cargo Clauses: la ICC(A) (“todo riesgo”) es la recomendable; la ICC(C) es el mínimo. Se asegura sobre el valor CIF + 10% y la prima ronda un 0,1%–0,6% del valor: una miseria frente a lo que protege.

Y hay un detalle que casi nadie conoce: la avería gruesa. Si el buque sufre un incidente grave (un incendio, un encallamiento) y hay que hacer gastos o sacrificar carga para salvar la travesía, todos los dueños de la carga contribuyen a prorrata, aunque tu mercancía esté intacta. Sin seguro, la naviera puede exigirte una fianza en efectivo para liberar tu contenedor. Con seguro, lo asume tu aseguradora. Por eso, salvo importe mínimo, asegurar es lo sensato.

Extra: no subestimar los tiempos (Año Nuevo Chino)

China para en el Año Nuevo Chino (finales de enero o febrero, según el año): las fábricas cierran una o dos semanas y la vuelta es lenta. Sumado a la Golden Week de octubre y a la temporada alta previa a Navidad, planificar mal el calendario significa quedarte sin stock justo cuando más vendes. Adelanta la producción y el booking con margen.


Casi todos estos errores tienen algo en común: se evitan teniendo a alguien en el origen que conoce el terreno. En EasyChinaShipping somos un transitario chino que opera desde donde se fabrica y se carga tu mercancía; coordinamos proveedores, transporte, aduana y seguro de principio a fin —y si vendes en marketplaces, también el envío a Amazon FBA—. Cuéntanos tu envío y te lo ponemos fácil, por escrito y sin sorpresas.

Relevante si importas a estos destinos

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